El Liverpool volvió a firmar un empate que debió ser más, esta vez igualando 0-0 en casa con el Manchester United.

Los de Jürgen Klopp dominaron el encuentro de principio a fin, superando ampliamente al conjunto de Jose Mourinho, pero sin poder dar la estocada decisiva.

Anfield se vistió de gala para celebrar la inauguración de la Tribuna Kenny Dalglish, quien sufría junto a la afición de Merseyside viendo como los Reds intentaron en vano romper el cerrojo del United.

El Liverpool arrancó con el pie sobre el acelerador, tomando la iniciativa en ataque durante los primeros minutos y dominando la posesión del balón.

Sin embargo, no fue hasta el minuto 34 que puso en real peligro al meta David De Gea, quien se lució con un fenomenal atajadón en el uno a uno contra Joel Matip.

Simon Mignolet también fue requerido en el arco local, desviando un remate a quemarropa de Lukaku poco antes del descanso.

El guión se repitió en la segunda mitad, con los dueños de casa presionando en busca de la apertura del marcador.

La mejor chance la tuvo Emre Can, cuyo disparo de cara a portería se fue apenas por encima del travesaño.

Al final, por mucho que merecieran el triunfo, los Reds debieron conformarse con el empate.