Jürgen Klopp aseguró que la decisión de no hacer entrenar a Mohamed Salah en la víspera del partido ante el Sevilla fue solo una medida de precaución y que espera poder contar con el jugador para el debut del Liverpool en la Champions League.

El atacante egipcio llegó a Melwood la mañana del martes, pero no participó en la sesión debido a que presentaba síntomas de un resfrío.

“Mo, lo mandamos de vuelta a casa, es cierto”, dijo Klopp.

"Mo dijo que podía entrenar, al igual que el médico. Pero le pregunté al médico qué era lo mejor para el jugador, y me dijo que lo mejor sería que no entrenara porque tenía un poco de dolor de garganta”.

“No parece ser muy grave, así que lo mandamos de vuelta a casa para que no contagiara a los demás jugadores, por si es un virus”.

“Por ahora la idea es que se presente mañana a primera hora”.