Con la temporada 2017-18 a la vuelta de esquina, el Liverpool está renovando el césped de Anfield con miras al 19 de agosto - fecha del debut de los Reds en casa ante el Crystal Palace.

Los responsables de la cancha de Anfield trabajan para mejorar la calidad del terreno de juego con la instalación de un nuevo sistema de irrigación - lo que permitirá regar todo el pasto en tres minutos y utilizará el sistema “Permavoid” para apurar el proceso de drenaje, sobre todo en los meses de mayor lluvia. 

Además, se ha instalado un sistema de calefacción subterráneo de más de 19 millas de tubería para proteger el césped de las temperaturas extremas del invierno. Ocho sensores de calor y humedad también han sido instalados para monitorear la calidad del rectángulo verde. 

En total, más de 40.000 kilómetros de fibras de pasto sintético reforzarán la cancha, que será compuesta en un 97 por ciento de pasto orgánico y tres por ciento de fibras de pasto sintético.